Estoy cansado de las revistas de informática, empezando por PC Actual y PC World. Antes de comprarme el portátil, compré dos revistas de Mac: Todo Mac y Macworld, y más de lo mismo. Desde hace tiempo paso las páginas de estas revistas a la velocidad del sonido, porque ya no aprecio la diferencia entre la publicidad y los artÃculos. Los CDs que traen van directos a la papelera y suelo aprovechar las fundas para mis CDs.
Suelo leer atentamente los artÃculos que analizan productos que utilizo, como Dreamweaver, y siempre me entra la risa porque los textos parecen pegados de la web de Macromedia, todo es siempre perfecto, mejor, más bonito y más ameno. Después de probar el Dreamweaver MX 2004 durante los 30 dÃas de evaluación me corroboro en el programa se sigue pareciendo a un enfermo terminal de la UVI al que no paran de meterle medicamentos para que no se muera.
Los artÃculos son superficiales, muy pocas veces informan sobre aspectos negativos, y en los pocos casos que lo hacen, me parecen demasiado benevolentes. Muchas veces se fijan más en si el CD-ROM Patato tiene salida de audio y en el tipo de control para ese volumen que en otras caractarÃsticas del aparato, o te cuentan las batallitas de la fusión de las marcas Tomato y Pepino que son las que fabrican el CD-ROM Potato.
Me vienen a la mente el programa de televisión “Más que coches” (Telecinco), y las revistas de coches que también mezclan publicidad con los contenidos. No se sabe si se está viendo el último anuncio del Alfa Romeo de turno o si eso que parece un anuncio es en realidad un reportaje.
Al menos con Internet nos podemos librar de esta tiranÃa, gracias a sitios webs, foros y weblogs sobre cualquier tema habido y por haber, pero solo unos pocos tenemos acceso a este medio y me gustarÃa saber cuántos no nos creemos las mentiras que nos cuentan y buceamos en busca de una verdad menos edulcorada. Es decir, cuántos estamos un poco desconectados de la matriz.
He decidido dejar de comprar cualquier tipo de revista de informática. Cada mes, al leer la revista, pienso “¿no he leÃdo esto hace poco en…?”. Es decir, las revistas ni informan correctamente ni están al dÃa (imposible compitiendo con un medio como éste).
Puedo coger cualquier revista de las que tengo y contar las páginas marcadas de cada una. Todas o casi todas las páginas seleccionadas son de publicidad. Al final resulta que la publicidad de una revista que no es gratuita es mejor que su contenido. El mundo al revés.