Aterrizando en Nueva York (USA)

26-08-2005 21:15, por Sebastián Villalba

!/photos/20050826-aterrizando2.jpg!

Hace dos semanas viajé en avión por primera vez en mi vida. El recorrido iba de Barcelona a París (Charles De Gaulle) y de allí a Nueva York (JFK). El primer trayecto en un “Airbus A320″:http://www.airliners.net/info/stats.main?id=23 y el segundo en un “Boeing 777″:http://www.airliners.net/info/stats.main?id=106.

Tuve la suerte de tener ventanilla en el segundo recorrido, justo detrás de las alas, así que durante todo el viaje, y especialmente al despegar y aterrizar, pude estar mirando como se movían los alerones, uno que es un poco geek disfrutó como un niño con zapatos nuevos. Además me sentí tranquilo porque cuando escuchaba un ruido hidráulico sabía que no se había roto nada porque veía como el ala cambiaba de geometría para tener más o menos sustentación.

El acelerón en la pista de despegue y mi primera sensación de estar “volando” hizo que mi cuerpo generara alguna sustancia tóxica que llegó a mi cerebro, porque lo primero que pensé es “si llego a volar a los 15 años me habría hecho piloto de aviones” y luego “me quedaría siempre aquí arriba”. Una especie de “El Gran azul”:http://www.imdb.com/title/tt0095250/ pero en el aire.

!/photos/20050826-aterrizando.jpg!

El resto del viaje fue más o menos normal, viendo cómo se “acaba” Francia y cómo “empezaba” América. La llegada al JFK fue muy interesante, desde el aire pude ver por primera vez, en directo, los Estados Unidos: los institutos con los autobuses amarillos, los cementerios, los campos de beisbol, casas y más casa dispuestas en una cuadrícula infinita, autopistas…

Al aterrizar en el aeropuerto me sentí más bien dentro de un autobús que de un avión, porque nuestra plaza de parking no estaba todavía libre, así que tuvimos que apartarnos para dejar pasar el resto de aviones, cada minuto o menos aterrizaba uno, y al verlos venir uno tras otro me pareció extraño. Un poco más y tenemos que empezar a dar vueltas para encontrar sitio para aparcar ;)

Todo fue tan bien que incluso llegué a pensar que qué aburrido había sido el viaje, ni turbulencias, ni una despresurización de la cabina, ni un aterrizaje de emergencia…

En el vuelo nos dieron la famosa tarjeta verde, esa en la que preguntas si eres un terrorista y más cosas. Me tocó una policía antipática y de mala leche, que me empezó a preguntar qué sé yo, así que tomé aire y dije las palabras mágicas del gran mago Kasper: “vacations, holidays”, y le enseñé su dirección. Puso cara de cansancio cuando vio que yo había escrito mal la dirección, pero si los americanos no saben dónde está España, por qué tengo yo que saber que New Jersey es un estado y no una ciudad :D

Me hizo la foto, me tomó las huellas… ¡y ya estaba en USA! Años y años diciendo que algún día iría y por fin era realidad. Salí al vestíbulo y allí estaba Kasper esperándome, me sentí tranquilo al verlo allí, como si me hubieran quitado un peso de encima. Y así fue, porque me llevó la maleta de mano ;)

Desde el aeropuesto a su casa fui con la boca abierta, sintiéndome dentro de cualquier película norteamericana. Dejamos las cosas y fuimos a dar una vuelta por Manhattan, creo que entonces empecé a hacerle un poco de caso a Kasper, que hacía por lo menos 3 o 4 años que no nos habíamos visto.

Envía tu comentario

Los comentarios son validados antes de aparecer publicados, para evitar spam, insultos, trolls... por lo que tu comentario tardará un tiempo en estar visible. No se publicarán comentarios en mayúsculas, con texto en formato SMS o con contenidos ofensivos. ¡Gracias!