Italian Job

10-11-2003 23:52, por Sebastián Villalba

HacÃa mucho tiempo que no iba al cine. Aprovechando el puente del 12 de octubre metà algo de ropa en mi mochila, cogà los cargadores de mi ex Palm y el móvil y me fui a pasar el puente a Madrid. Con dinero en el bolsillo y sin ningún objetivo aparte de tomarme unos dÃas de vacaciones, lejos de casa y de la pesadilla del bricolaje interminable.

QuerÃa ir a la pensión Helena, situanda en la Gran VÃa, justo enfrente del metro de Callao, un séptimo con una terraza a la calle y unas buenas vistas, pero no quedaban plazas, asà que me tocó una parecida pero sin las vistas.
A Helena fui hace unos dos años, cuando coincidió en el mismo fin de semana un concierto de Alejandro Sanz (jueves) y el desfile del orgullo (domingo). Dos espectáculos por el precio de un viaje. En Helena, por cierto, me sentà como si estuviera en casa de mi abuela.

Como decÃa, me fui sin ninguna lista de cosas para ver, asà que dormà mucho, fui al cine y un dÃa incluso fui al Retiro y al Prado. Cada dÃa iba al cine, y la pelÃcula que más me gustó de las que vi fue Italian Job. Como en todas las pelis de este tipo, sale un geniecillo de la informática, con el que siempre me suelo identificar desde que vi Sneakers (Los fisgones) con el desaparecido River Phoenix. Pero lo que más me impactó fue la banda sonora, que ahora mismo escucho gracias a La Mula y la SGAE. Me siento como si estuviera a punto de acceder al ordenador central de tráfico, cuando en realidad estoy subiendo una base de datos Access (¡qué remedio!) y cambiando un sencillo script de ASP.

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