¿Un capricho o un sueño?
Jueves, Diciembre 25th, 2003
Durante dos años fui el orgulloso y feliz poseedor de un Alfa Romeo, hasta que mis tonterÃas y despistes al volante pasaron factura y el Alfa se fue. Por suerte no hubo daños personales ni involucré a otras personas en el accidente final. Fue en una curva maldita, peor señalizada, en la que yo y otros muchos nos hemos dejado un buen susto o algo peor. El quitamiedos de hormigón está lleno de marcas entre las que están las mÃas, azules.
Disfrutar durante un tiempo de un coche y quedarte sin él es traumático, te sientes atado, capado y humillado, cuando en todos los años anteriores a haberlo tenido te las has apañado a base de bus, metro y pateos. La cosa cambia cuanto te conviertes en amo de casa y una cosa tan sencilla como comprar un juego de sartenes se convierte en M.I. si las quieres traer a casa en el escuter. Mi vida actual está condicionada a que todo lo que me rodea quepa en el arcón del escuter, ya he desarrollado el ojÃmetro de comprar lo justo para que quepa en el arcón. Por suerte los amigos siempre se ofrecen para emergencias como la compra de un portátil.
Ya he aprendido la lección a base de usar el escuter durante 10.000 kilómetros, bajo lluvia y frÃo en invierno, ya he cumplido con mi penitencia. Cada semana me da el ataque de quiero coche ya para sentirme libre y desplazarme cuando quiera y no cuando le venga bien al metro o al señor tasista. Siempre que sufro uno de estos ataques entro en la web de es.mobile.de y busco algún cabriolet de segunda mano que cuesta lo mismo que un coche pequeño nuevo.
Hoy me he enamorado de este juguete: BMW Z3 1.9. No hay nada como hacer números para ver que ese capricho no es posible y debe reclasificarse como sueño, uno de esos sueños que nos anima a levantarnos cada mañana para ir al curro.
Feliz Navidad. Feliz 2oo4.








